Cambios en el sitio.

La batalla permanece en constante cambio, como todo lo demás, esa es la esencia para todo lo que existe, si se detiene, se vuelve obsoleto, inútil, dejaría de existir, qué seria del mundo sin la lluvia en él? Es lo que le da movimiento, fluidez... nunca debe terminar.

abril 21, 2010

Silencio...

El silencio toma tantas formas, que seria imposible reconocerlas todas, Patrick Rothfuss habla de uno conformado por las cosas que hacen falta, como el que invadió este blog por mas de una semana, y de otro que nace de un hombre que espera la muerte, hay muchas más...
Todo se puede decir a través de él, es tan necesario, es tan fácil matarlo con palabras inútiles, es fácil usarlo, pero es tan dificil entenderlo...

Me invade en mitad de una conversación, en el momento justo de expresar una opinión, llego a pensar que no necesito que mi interlocutor entienda lo que pienso, que sé lo que sé, y decido quedarme en silencio...

En undia sin ataraxia, en que dificilmente puedo hablar, caminar, moverme, respirar, hay tanto desastre en mi cabeza que solo puedo pasar el dia en silencio, dias en que incluso la mirada permanece callada...

Hay veces que solo quiero decir lo que siento, pero no encuentro el momento, ni la oportunidad, o tal vez el valor, así que intento pensar en otros temas, intento decir mil palabras, cuando sólo puedo pensar en dos (me agradas-te extraño-te quiero-te apoyo), y entonces, me quedo callado, te empiezo a mirar sin escucharte, deseando que lo entiendas cuando no lo puedo decir...

Hay frases que me obligan a mirar dentro de mí, buscar entre espinas y telarañas mentales alguna razon de por qué hago lo que hago, y el silencio me invade cuando sé que no enconré lo que buscaba, con miradas al vacio, frases incongruentes...

Y hay veces que solo hay ganas de gritar, que no importa cuanto hables, no puedes quitarte esa sensacion de silencio...

Existen más silencios de los que se pueden enlistar, y ya llegará el momento de expresar una opinión, de decir un sentimiento, de entender el desastre, de encontrar respuestas o de simplemente gritar, pero todavía no, no mientras siga esta batalla, no mientras el silencio siga siendo la mejor respuesta...

abril 12, 2010

Patologías y el carro alado.

Hace ya tiempo, por medio de un amigo conocí el mito del carro alado, de Platón, en el que habla de que nuestra mente es como un carro, guiado por un caballo blanco que nos dirige siempre hacia la luz, la paz, y la sabiduría. Pero también está guiado por otro caballo, uno negro, que nos arrastra hacia la tierra, lo mundanal, hacia abajo, y hace que nuestro carro pierda las alas... puedes encontrar el mito completo aquí.
Pero entramos de verdad en un conflicto con cada decisión que tomamos? A veces parece muy obvia la respuesta a cada pregunta, el camino más seguro, el que te lleve a la resolución infalible del problema sin consecuencias riesgosas, el caballo blanco...
Pero qué tal si te inclinas por apostar un poco?
Qué tal si prefieres seguir al caballo negro?
O en términos de una reciente conversación, qué tal si prefieres jugar el Shock?

El problema es que a veces aunque quieras apostar, no lo haces, conoces demasiado bien lo "correcto o incorrecto", ese caballo blanco comienza a parecer un estorbo, al grado de que sabes (tú y quienes te rodean y también te lo dicen) que piensas demasiado antes de hacer cualquier cosa, y eso se convierte en un problema cuando tienes que escoger entre chocar y detenerte, porque prefieres chocar pero esa prudencia te obliga a detenerte...
Y de ahí surge la importancia de la frase de los dados que usé en esta entrada, que podría entenderse como "deja de pensar, comienza a actuar, las consecuencias ya no importan", porque para qué jugar el volcanic, si eso solo provoca el fin el juego? Si has seguido el camino seguro por tanto tiempo, lo que más necesitas es algo de azar, aunque sepas que no es lo más sensato, y solo te queda esperar tener la inercia suficiente para hacerlo.

abril 05, 2010

Inercia

...pero no has terminado.

La entrada pasada terminó de forma inconclusa, era verdad, sin miedo se tiene mucho terreno ganado, pero no es suficiente para lograr el impulso que se necesita para alejarte del fondo, y aún el impulso no es suficiente para dar el salto, necesitas inercia, ese frenesí con el que caiste es lo que necesitas para levantarte, si la pierdes, te detienes...

Llega un momento en el que alcanzas un ritmo cómodo, por rápido, en el que ya no tienes oportunidad de pararte a pensar en lo que estás haciendo, ni mirar lo que has dejado en el camino, ni hacia donde vas, alcanzas una momentanea tranquilidad que sabes que no durará, porque los viajes rápidos no son duraderos, y siempre terminan en desastre...

Pero a veces se acaba el combustible antes del final, se acaban las palabras, la fuerza, y comienza a despertar el pensamiento coherente, prudente, antes del choque comienzas a perder velocidad...
Y lo único que te mantiene en movimiento es la inercia, fragmentos de aquél impulso inicial que se guardan en forma de recuerdos recientes, y necesitas aprovecharla, debes llegar al final, he aprendido a no dejar nada en duda, no dejar cabos sueltos, terminar el recorrido aunque no sea como querías, y no hay forma de llegar al final del viaje mas que confiando en la inercia, sin importar que no puedas controlar la dirección, la inercia te lleva al final cuando ninguna otra cosa puede hacerlo, y para eso debes callar a la poca sabiduria que tienes, recordar que la prudencia está sobrevalorada... es la única forma de no detenerse...