Cuando entiendes que tu filosofía se ha vuelto una carga que lejos de tenerte satisfecho, se ha convertido en un monstruo insaciable que no importa cuánto lo alimentes, ni lo rápido que te muevas, siempre quiere más, también entiendes que no puedes seguir luchando, pero tampoco puedes dejarlo ganar.Al descubrir todo esto, supe que obedecer ciégamente el impulso por no detenerme, no es la mejor forma de lograr todo lo que quiero, como si algo me persiguiera de cerca, como si tuviera que hacerlo bajo un tiempo límite, perdiendo gente por no dejar que me conozcan, y aun así seguir a la deriva...
Y sé que no puedo cambiar todo esto yo solo, a veces sueñas a una altura a la que solo un demonio te puede llevar, lo cual convierte a mi más grande problema, esa necesidad de seguir en movimiento, ya no en un enemigo, sino en un aliado, el secreto es controlarlo para que me lleve en su lomo a donde yo quiera, y no dejar que me lleve en sus fauces a donde él quiera, como ha sido hasta ahora, esa es la diferencia entre esclavitud y simbiosis, ese es el cambio de perspectiva en mi.
Sé lo que quiero hacer y me tomaré el tiempo que haga falta para hacerlo, no ahora que voy contra reloj, no para huir, no por el simple hecho de moverme, será por el gusto de realizar imposibles, no por la necesidad de encontrar algo posible. Y si he de perder gente, será porque llegaron a conocerme y no les gustó lo que vieron, ya no por lo contrario.
Así termina esta fase de the eternal rain, ya no más hablar del demonio, la tormenta, el muro, la inercia, el mar, no más guerra... no más hablar de mi entropía mental...
Aunque la falta de guerra, no significa paz.
Cambios en el sitio.
La batalla permanece en constante cambio, como todo lo demás, esa es la esencia para todo lo que existe, si se detiene, se vuelve obsoleto, inútil, dejaría de existir, qué seria del mundo sin la lluvia en él? Es lo que le da movimiento, fluidez... nunca debe terminar.
abril 15, 2011
abril 10, 2011
Perspectiva.
Siempre te has basado en la idea de que tienes que seguir avanzando para poder vencer a tus demonios, seguir avanzando, sea como sea, dejando lo que tengas que dejar para que la monotonia no te alcance, hasta que un dia corres tan rapido que tus piernas ya no siguen el ritmo y tropiezas, y
cierras los ojos y lanzas los dados, y al final te preguntas si de verdad estas esperando que venga el diablo y se lo lleve todo...
En este momento, tal parece que es eso lo que estoy esperando, como si viera la mecha quemarse, sin hacer nada por evitar que se consuma hasta llegar al explosivo. Y mientras me siento a ver el espectáculo, empiezo a ver el mundo de una forma diferente a la acostumbrada.
"Qué es lo que estarias dispuesto a hacer para no detenerte?" -dice una parte de mi- "Qué tan rápido te moverias?"
Tal vez inconscientemente, respondo a esta pregunta al desaparecer de las personas que quiero conocer, perder un semestre, renunciar a mi trabajo, alejandome de todo lo que puede atarme a un momento o lugar especifico, lentamente arrojandolo todo por la borda bajo diferentes excusas o razones que realmente no son tan validas como mis demonios me lo hacen creer, y entiendo el verdadero precio de no detenerme... Desapego total...
Y entiendo que no voy a pagarlo.
Y sabiendo esto, hoy me planteo la cuestion desde una nueva perspectiva:
Que tal si ese afan por seguir en movimiento y nunca detenerme, es, en realidad, el único y verdadero demonio dentro de mi?
cierras los ojos y lanzas los dados, y al final te preguntas si de verdad estas esperando que venga el diablo y se lo lleve todo...
En este momento, tal parece que es eso lo que estoy esperando, como si viera la mecha quemarse, sin hacer nada por evitar que se consuma hasta llegar al explosivo. Y mientras me siento a ver el espectáculo, empiezo a ver el mundo de una forma diferente a la acostumbrada.
"Qué es lo que estarias dispuesto a hacer para no detenerte?" -dice una parte de mi- "Qué tan rápido te moverias?"
Tal vez inconscientemente, respondo a esta pregunta al desaparecer de las personas que quiero conocer, perder un semestre, renunciar a mi trabajo, alejandome de todo lo que puede atarme a un momento o lugar especifico, lentamente arrojandolo todo por la borda bajo diferentes excusas o razones que realmente no son tan validas como mis demonios me lo hacen creer, y entiendo el verdadero precio de no detenerme... Desapego total...
Y entiendo que no voy a pagarlo.
Y sabiendo esto, hoy me planteo la cuestion desde una nueva perspectiva:
Que tal si ese afan por seguir en movimiento y nunca detenerme, es, en realidad, el único y verdadero demonio dentro de mi?
Categorias:
Entropia mental,
movimiento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)