Queria terminar la batalla, terminó cuando descubri que era retrasar lo inevitable.
Queria que la tormenta estallara, hoy la lluvia no se detiene.
Queria ver el barco destruido, hoy no queda nada de él.
Queria sentir el mar embravecido, hoy no hay forma de calmarlo.
Queria derribar el muro, hoy me encuentro nadando entre los fragmentos.
Y todas esas entidades que llamaba muro, tormenta, barco, mar, representaciones de lo que era ese mundo dentro de mi cabeza que tanto trataba de cambiar, los nombres de los demonios que habitaban dentro de mi... ya no están.
Con tanta ansia queria destruir este mundo que de por si ya estaba en ruinas, para que al final se destruyera a si mismo, dejando una gran incertidumbre, una que no habia sentido en mucho tiempo (habia pasado tanto tiempo pensando cada paso y analizando cada camino posible), y haciendome una pregunta que tal vez ya sea usual en mi, pero con cierto placer al descubrir que por primera vez no puedo contestarla:
¿Ahora Qué Demonios Sigue?
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